Mexico City

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Son pocos los artistas mexicanos de música electrónica que han logrado trascender fronteras y más pocos aún los que logran trascender culturas. Pepe Mogt y Ramón Bostich, del Colectivo Nortec, lograron esto gracias a su constante búsqueda musical dentro de un largo proceso de generar sonidos electrónicos auténticos que los ha llevado más allá del límite de la ciudad de Tijuana. Es esa misma búsqueda la que también ha logrado que en otras partes del mundo se cambie la percepción de lo que la música electrónica mexicana es o pudiera ser, ya que han estado en los grandes festivales del mundo para compararse, ser comparados e integrarse al resto de las tendencias musicales globales.

En ese entendido queda claro que estas nuevas tendencias de la música se pueden dar en cualquier lugar ya que la experiencia de Nortec abre el camino para nuevos productores mexicanos como Lao (DF) o Schez (Culiacán). Estos artistas desbordan un talento que en poco o nada se diferencia del internacional y en cuyo trabajo resalta una versátil gama de sonidos electrónicos que se nutren de una cultura global de la que también forma parte México. Es así como no resulta relevante que The/Das, la banda internacional invitada para nuestra primera edición de la serie, sean de Alemania y que publiquen en un sello italiano. Lo que importa es que su forma armoniosa de imprimir pop a la vanguardia del techno rompe esquemas tanto en México como en otros lados del mundo.

Platicamos con Pepe Mogt y Ramón Bostich Amezcua sobre esa capacidad enorme que tienen para ir más allá de ellos mismos y seguir evolucionando a la misma velocidad de la música electrónica.

Han estado haciendo música electrónica por más de 25 años. El contexto para crear música electrónica era totalmente diferente a lo de hoy.

Pepe Mogt: La verdad es que yo siempre quise tener una banda y no una banda de rock, sino de Synthpop. Ese era el sueño, pero obviamente imposible por el equipo. A mi lo que realmente me ayudó fue que poco a poco me fui clavando. Conseguí una caja de ritmos y con eso pude avanzar mucho, secuencias bajos, etc. Ya con eso pude hacer una pieza completa, con un sinte y una caja. Algo super básico y armé las primeras piezas, aún estando corto de equipo. Era super duro poder conseguir equipo. Yo tenía varios trabajos y el 90% de lo que ganaba se iba a comprar equipo y el resto en chelas.

Bostich: A mi me tocó la fortuna de encontrar equipo en tiendas de segunda de Tijuana. Encontré ahí una Drumulator que ni sabía programar. Después un Portasound de la Yamaha. Mi proyecto empezó más seriamente una vez que me prestaron un M1. A partir de ahí aprendí a programar ritmos y secuencias. Era de mi interés tocar en vivo totalmente y compré un secuenciador QX-21 que era muy complicado de programar. Era muy divertido tocar en vivo, requería mucha habilidad, conocimiento y experimentación.

Ustedes lograron viajar muy pronto fuera de Tijuana a otros lugares de México, ¿encontraron a músicos similares a ustedes?

Pepe Mogt: Ramón si estaba más enterado de lo que sucedía con las bandas en México. Yo en realidad nunca me preocupé por eso. Y aunque si sabía de bandas de tecno pop del DF, las escuchaba, gente como Década 2, que se notaba que tenían equipo y que parecía que tenían el dinero para comprarlo y que no era tanto problema para ellos conseguir eso, viajaban a Nueva York y se compraban sus sintes. Cuando mi proyecto Fetiche se une a Artefakto (antes eran Artefacto con “c”) y voy por primera vez al DF a principios de los 90s, nos dimos cuenta que las bandas del DF tenían más equipo, pero sentía que lo que hacían ya sonaba viejo. Era más pop y nosotros ya andábamos haciendo cosas tipo Play It Again Sam y Wax Trax. Vivir en la frontera siempre me dio una sensación de separación, no solo generacional, sino también en la manera de hacer música. Imagínate, estabas haciendo música en tu cuarto y luego te ibas al club Iguanas a ver a Psychic TV o KMFDM, lo que tú querías ser, y te empapabas de todo inmediatamente para irte superando. Siempre sentimos una gran diferencia. Ellos hacían sus cosas a su modo, en Guadalajara o DF, y nosotros a nuestro modo.

Bostich: En los 80s si había como una especie de espionaje con los proyectos de música electrónica que empezaban en Tijuana y nos la pasábamos visitando los cuartos de estudio de la “competencia”, bandas como Vandana, Avant Garde, LaPlace, para ver que estaban haciendo. Era algo muy inocente, llegar a ver que equipo usaban, cómo lo usaban. Todo eso fue valioso para seguir creciendo como músico y ya para el 94 pude sacar mi primer disco, Elektronische. Con ese disco me tocó participar mucho en raves en Guadalajara y el DF, Monterrey. Eso poco a poco nos alejó de la escena de Tijuana y terminamos siendo más conocidos en la Ciudad de México.

A pesar de eso que cuentan, siempre existió la percepción de que en Tijuana estaba más adelantada musicalmente.

Bostich: No había tanto flujo de información. Todo era más aislado y a pesar de eso, si estaba muy al tanto de lo que pasaba en la Ciudad de México. Viajaba seguido para allá para visitar a mi familia y siempre aprovechaba traerme entrevistas que les hacía a los músicos del DF para un programa de radio, Sintonía Pop, en el que participaba con Rafa Saavedra. Rafa siempre me encargaba las entrevistas con Década 2, LLT, Walter Schmidt y su banda Casino Shanghai, los visitaba en sus estudios. Mi impresión era de que no sabían mucho de lo que pasaba en Tijuana. Había un gran respeto a lo que escuchaban de por acá, la música de Artefakto y mi disco apenas salía. En realidad no había mucho conocimiento de lo que sucedía en Tijuana. Más bien era al revés, nosotros sabíamos más de lo que sucedía en el DF gracias al programa de radio de Rafa Saavedra.

También fueron de los primeros actos de música electrónica mexicanos en salir al exterior a tocar.

Pepe Mogt: Si, gracias a que nuestros discos de Artefakto, nos editaron en sellos alemanes como Zoth Ommog y eso nos permitió salir de México. Aparecimos en compilaciones extranjeras también.

Bostich: Sucedía algo muy chistoso en esa época, que siempre nos invitaban a tocar juntos a mi y a Artefakto. Después nomás me invitaban a mi a tocar debido a que mi proyecto era más en la vertiente del techno e invitaba a Pepe a que me acompañara y tocara conmigo. En aquel entonces le decían Pepe Moog.

Pepe Mogt: La neta que la gente se prendía más con Ramón que con nosotros que tocábamos industrial. Ramón empezó a salir y me llevaba como músico invitado. Ya para entonces los sonidos industriales de Artefakto eran obsoletos en 1994. Hasta se enojaban conmigo los otros miembros de Artefakto por ir a tocar con Ramón. Al final de cuentas eso hice. Me fui a tocar con Ramón y Artefakto se acabó. Incluso Ramón y yo empezamos un proyecto que se llamaba Monnithor. Después de Artefakto, Melo Ruiz y yo iniciamos otro proyecto que se llamó Fussible. Con este proyecto viajamos al DF, le abrimos a GusGus cuando vinieron por primera vez a México y con Fusible estuvimos participando mucho en festivales nacionales, tocando al lado de Ricardo Villalobos y Martin Shopf.

Pero todavía no llegaban al sonido Nortec en esa etapa.

Pepe Mogt: Fue hasta finales de los 90s cuando salimos del sonido de break beats de Fussible. Fue cuando pensamos en lo de Nortec. Incluso en ese momento me gustaba más lo de Monnithor, que era más en la onda de techno minimalista. En ese contexto empezamos a montar esos samples de sonidos norteños y de banda sinaloense. Y no es que siempre haya sido fan de esa música, sino que me interesaba tomar esos sonidos y replantearlos en el contexto de la música electrónica. Al principio me tomaron de loco, tú sabes. Al primero que le hablé fue a Ramón, empezamos a armar los tracks juntos. Después invitamos a Fernando Corona (Terrestre/Murcof) y Plankton Man, ambos de Ensenada. Posteriormente trabajé con Panoptica, Hiperboreal, Clorofila e hicimos esta recopilación en la que fungí como productor y ahí salió el primer Nortec Sampler, que fue lo que desató todo.

Nunca se vio a México como un lugar en el que iban a poder ser exitosos, siempre buscaron la plataforma internacional para promover su música en otros contextos.

Pepe Mogt: Si, pero en realidad también éramos poco conocidos con nuestros anteriores proyectos. Con Nortec fue más determinante gracias a que Chris Blackwell del sello Palm Pictures escuchó el sampler y deciden sacarlo a nivel internacional y los primeros en viajar y salir a promoverlo fuimos Ramón y yo. Lo del Colectivo fue algo tan fuerte y más para aquellos que lo supieron aprovechar.

Me da la impresión de que había una precaución para trabajar con esos sonidos, incluso dentro del colectivo.

Ramón Bostich: Si, era curioso es que nadie quería trabajar con los samples que fueron la base para la música que hicimos. Yo me llevé estas fuentes a músicos del DF y solo una persona quiso tomarlos …

Pepe Mogt: … Balboa

Ramón Bostich: Si, Álvaro Ruiz y su proyecto Balboa. Al principio, solo él, Plankton Man y Terrestre, quienes eran los que tenían más experiencia produciendo música, pudieron hacer cosas interesantes.

Pepe Mogt: Si, después los demás se pusieron las pilas para superarse musicalmente. Pero siempre batallamos mucho para que nos entregaran música nueva a tiempo. Era un lío juntar material para nuevos samplers y por eso decidimos trabajar Ramón y yo por nuestra cuenta. Fue como regresar a esos primeros momentos en donde trabajamos juntos. Fue un proceso natural trabajar como Bostich+Fussible y seguir adelante con el proyecto.

Esta trilogía de discos, Tijuana Sound Machine, Bulevar 2000 y Motel Baja, los ha llevado muy lejos, en casa y afuera.

Bostich: Si, eventos como el concierto que dimos en los juegos Panamericanos marcan un antes y después en México. Eso nos llevó a una audiencia mayor en nuestro propio país. Trabajar con las sinfónicas y las filarmónicas también ha sido una experiencia enriquecedora para mi como músico.

Pepe Mogt: Si, los conciertos que dimos en Bellas Artes con todo el Colectivo también fueron importantes y tocar en el Vive Latino hizo que se fuera perdiendo ese aspecto europeo que inicialmente tenía nuestra música. Pero yo siento que cuando empezamos de cero, con el primer disco, Tijuana Sound Machine, nos ayudó a iniciar de nuevo y generar todas estas giras alrededor del mundo. Esa credibilidad que habíamos perdido en algún momento como colectivo, el participar en festivales como el Mutek de Montreal, nos puso de nuevo en la escena internacional.

Creo que de alguna manera lograron cambiar la percepción que el mundo tenía al concepto de “música electrónica mexicana”, que podía ser experimental, regional y occidental al mismo tiempo.

Bostich: Si, en gran parte el sonido Nortec puso a México en el mapa mundial, en términos de lo que la música electrónica mexicana pudiera ser. Sin descartar el trabajo de Fernando Corona con Murcof, que es otra cosa al final del día. También creo que Nortec ha cambiado esa imagen del México que mucha gente conocía. Siempre había estos estereotipos de que la música mexicana, la de Tijuana en particular, era Herp Albert, mariachi o incluso hasta algo como la canción de Manu Chao, Welcome to Tijuana.

Pepe Mogt: Cada vez vemos a más mexicanos internacionalizarse con su música, pero muchas veces solo se ven en ciertos circuitos. Lo que nos pasó a nosotros es que terminamos siendo un proyecto que podía tocar en festivales tipo world music o de folk pero con esa capacidad para tocar en el Mutek de Montreal. Desde festivales muy electrónicos hasta festivales masivos como el Vive Latino o Coachella. Es por eso que en esta etapa final de Nortec hemos decidido regresar a nuestras raíces, back to basics: regresar a las máquinas y vislumbrar un poco que es lo que seguirá después de Nortec.

Es cerrar un círculo.

Bostich: Exacto, es terminar un ciclo y terminar dignamente ese sueño. Nortec fue un proyecto cultural al nosotros reconstruir esos sonidos en algo nuevo y lo logramos. Y con este reciente disco, Motel Baja, pues es un “hasta aquí”. No pretendemos seguir tocando lo mismo hasta siempre.

Pepe Mogt: Hay una frase que dice que quien no arriesga lo seguro por lo incierto muere lentamente y creo que eso le pasa a todas las bandas en un momento dado. Para nosotros lo seguro sería Nortec. No nos costaría mucho sacar otro disco pero eso significaría que la muerte inicia lentamente y no queremos ir perdiendo esa relevancia y terminar tristemente tocando en algún pequeño bar. Estamos cerrando bien con el Vive Latino y Coachella, pero que bueno que esto ya está en su fase final. Nos vamos hacia ese lado incierto pero creo que eso nos dará más dinamismo para hacer cosas libremente.

Pues queda perfecto esto para su participación en el Boiler Room, estar en un espacio más íntimo de club con la gente muy cerca a ustedes y regresar a ese contexto que vio nacer todos sus proyectos.

Pepe Mogt: A pesar de Nortec, en los últimos meses Ramón y yo hemos estado tocando por separado música más electrónica que no tiene que ver con Nortec. Hemos estado tocando sets electrónicos. Ramón tocó en el All My Friends, yo me aventé el Mutek en el DF o un lugar muy techno como lo es el Hard Pop de Cd. Juárez, en donde agradecieron que no tocara Nortec.

Bostich: Será un reencuentro con las máquinas, justo como cuando iniciábamos, el tocar con nuestros sintes, samplers y cajas de ritmos. Eso es lo que va a suceder, vamos a llevar máquinas, dispararlas e improvisar.

Pepe Mogt: Creo que el Boiler Room nos va a dar esa oportunidad de mostrar que estamos haciendo otra música y tal vez generar nuevas audiencias a partir de ahí, empezar de nuevo otra vez. Como te dije, será más emocionante para nosotros ir hacia lo incierto que seguir montados en un caballo que va cabalgando hacia un funesto destino.

- Escrito por: Ejival

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    http://www.the-das.com/

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    http://naafi.mx/artista/lao/

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    http://staticdiscos.com/sta073/

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